miércoles, 2 de mayo de 2012

29_04 Triatlón de Senpere

  La vuelta a la Galia
  Primavera que no llega… después de sufrir un mes horrendo en lo que al tiempo se refiere, llegó uno de los triatlones más clásicos de esta época… el de St. Pee Sur Nivelle (Iparralde), más conocido por su nombre en lengua vascona, Senpere.
  Afortunadamente, tal como habían previsto los partes meteorológicos, el tiempo nos dio una tregua y pudimos disputar el triatlón en cada uno de sus actos los tres hirukis inscritos, a saber, Carlos García, Iosu y un servidor. Como todos los años, el marco es inmejorable: un lago estupendo y un entorno maravilloso; desde alguno de los altos se llega a apreciar el mar Cantábrico y parte de los Pirineos y desde cualquier lugar nos observa como vigilándonos el inconfundible monte La Rhune.

  El primer acto de la obra se desarrolló en el lago donde la temperatura nos activó rápidamente, animándonos a nadar más y más fuerte; la buena participación de triatletas hizo que en la primera boya hubiera más que brazadas…
  Sin duda, el segmento ciclista es uno de los principales motivos para venir a este triatlón: transcurre por antiguos caminos rurales, hoy asfaltados, transitados por los granjeros y ganaderos de la zona en su trabajo cotidiano, un marco de incomparable belleza con vacas y ovejas como humildes y silenciosos espectadores. El circuito consta de dos vueltas con dos partes muy diferenciadas, un sube-baja continuo al principio, con pequeños col (altos); y una segunda parte más de bajada y rodadora. El deterioro del asfalto en muchos tramos, unido a “muros” cortos y algunos bestiales, hacen que el terreno sea un desafío apto solo para triatletas y ciclistas fuertes, hábiles, sin miedos y con la capacidad de recuperarse rápidamente de esfuerzos breves pero intensos. Aun así vale la pena: es magnífica la panorámica y su contraste con la inmensa serpiente multicolor que forman los ciclistas.

  El tercer acto lo constituye la carrera a pie de tres vueltas al lago con un pequeño repecho que cada vez se te atraganta más. Al final, St. Pee es un triatlón que te mantiene en tensión entre dos y dos horas y media, según las capacidades de cada uno.
  Fueron enormes las de Carlos García quien, pletórico y motivado, dominó la prueba de principio a fin bordándola con una muy buena carrera a pie. Por detrás Iosu Dufur, el tiburón de Mezkiritz, y un servidor fuimos de más a menos y de menos a más para acabar cruzando la línea de meta juntos. Justo cuando estábamos comiendo algo después de la carrera, nos cayó el diluvio universal pero ya nos daba igual… Nos esperaba un café caliente en Elizondo.
  Desde mi sillín doy las gracias por la visita y por los ánimos a Haritz Gaztelu. A ver si el año próximo el tiempo es más estable y nos permite llevar a un equipo más numeroso.
  ¡Hasta la próxima! ¡Parafraseando a Obélix, están locos estos gabachos!!!!
  P.D. ¡¡Ánimo para todos los hirukis durante este mes cargado de acontecimientos: triatlones B de Getxo y Bilbo y Fernando Dean en Lanzarote!!
  Kike.

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